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lunes, 16 de enero de 2017

Primer cangrejo del año: Doscientos años de "El Periquillo Sarniento"

Suponiendo que tú, apreciado lector, te hayas pasado durante los últimos meses por el blog, habrás notado que ha estado muerto desde septiembre del año pasado. Creo recordar que a inicios del año pasado escribí que tenía el propósito de escribir más a menudo en el blog, pero es evidente que fallé miserablemente en aquel propósito de Año Nuevo. Sin embargo, esto es 2017. Un nuevo año, una nueva página, y por lo tanto una nueva oportunidad para hacer algo más productivo con este pequeño islote en el inmenso mar que es el internet.

La inmortalidad del cangrejo cumplió su segundo aniversario hace un par de semanas, pero no fue lo único en agregar un nuevo año a su historial. En los últimos meses del año pasado, se celebró también el doscientos aniversario de la publicación de El Periquillo Sarniento, la obra más famosa del escritor mexicano José Joaquín Fernández de Lizardi, conocido también como "El Pensador Mexicano". Probablemente no lo supiste, lo cual es un poco triste pues El Periquillo ocupa un lugar importante dentro de la historia de la literatura de nuestro país ya que se le considera la primera novela cien por ciento mexicana. El Periquillo nos cuenta las desventuras de Pedro "Perico" Sarmiento, un habitante de la Ciudad de México cuando ésta era la capital de la todavía existente Nueva España, pocas décadas antes del comienzo de la Guerra de Independencia.

Esta novela, perteneciente desde luego al género picaresco, nos ofrece un vistazo excepcional a la vida en el México del siglo XVIII; una época tan diferente como parecida a la nuestra. Su protagonista, Perico, nos cuenta de su propia boca sus andanzas a lo largo y ancho del país sin pudor alguno y siempre con un excepcional estilo con el cual es muy difícil no soltar por lo menos una risa. Como todo buen personaje pícaro, Perico se dedica a lo largo de su vida al arte del "vivir bien sin hacer mucho", es decir, a la estafa, el engaño y la astucia. Rico por momentos, extremadamente pobre la mayoría del tiempo, a Perico lo acompañan una extensa galería de personajes todos muy distintos unos de otros; algunos de ellos le ofrecen lecciones de vida de las que nunca se olvidará, mientras que el resto son todos canallas y granujas que le enseñan a aprovecharse de los demás mientras le hacen lo mismo. Perico se convierte rápidamente en un protagonista por el que es casi imposible no sentir simpatía, aun cuando una y otra vez somos testigos en primera fila de todas las fechorías, maldades y estupideces que comete a lo largo de toda la novela.

 Su autor, Lizardi, es también muy poco conocido en el ámbito literario a pesar de que se le podría considerar un hombre revolucionario gracias a las ideas que hizo circular por el México colonial. Podría ponerme a escribir varias líneas enlistando sus diversas obras y trabajos, pero en lugar de eso, haré algo mucho mejor: dejaré que sea el propio Lizardi quien lo explique.


Bueno, no es el auténtico Lizardi, pero sí una aproximación muy cercana a lo que pudo ser. Este vídeo forma parte del proyecto final para la clase de Literatura Mexicana que yo y varios compañeros presentamos durante diciembre, a términos de semestre. En él, Shakespeare y Cervantes se reúnen para conversar acerca de todo lo que se hizo en México para conmemorarlos durante sus respectivos aniversarios del año pasado hasta que son interrumpidos por Lizardi, de quien todos parecieron olvidarse (como dato curioso, incluso en la mismísima Facultad de Filosofía y Letras se le puso un énfasis mínimo a Lizardi, contrario a Shakespeare y Cervantes lo cual es gracioso porque la gente de allá se la pasa glorificando a lo nacional y satanizando las cosas extranjeras).

Si eres de mi generación, tal vez recuerdes que hace muchos años la SEP repartió a cada niño de primaria un ejemplar del Periquillo recortado y resumido para niños, y tal vez entonces pudiste haberlo leído por primera vez. Si no, e independientemente de si te gustó o no el Periquillo, me gustaría hacerte una invitación para que lo leas nuevamente/por primera vez, esta vez en su versión completa. Es considerablemente más larga que la versión infantil, pero también más entretenida de leer y sin lugar a dudas una lectura mucho más rica. Nunca está de más conocer un poco mejor la literatura mexicana, pues no todo es Octavio Paz o Juan Rulfo en la historia literaria de este país e incluso una novela de doscientos años de edad puede enseñarnos una cosa o dos sobre la vida y como, hasta cierto punto, México ha tenido siempre la misma esencia.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

La muerte en la Antigua Grecia

Nuevo hiatus, aunque esta vez fue uno más corto que los de varios meses que me caracterizan. Sin embargo esta vez para variar un poco y no contarles mi nada entretenida vida en cada semana como he estado haciendo en las últimas entradas, en esta ocasión haré algo más productivo y pondré aquí un pequeño ensayo que espero les agrade.

En tiempos de los antiguos griegos el mundo era ampliamente diferente al que nosotros conocemos y en el cuál vivimos. No sólo en la actualidad tenemos mayores avances científicos y el modo de vida así como las urbes en las que habitamos eran completamente diferentes, sino que también tenían ideas y pensamientos que variaban enormemente a los contemporáneos. Un ejemplo claro de esto se da en la concepción que poseían los griegos con respecto a la muerte.

Para comenzar tenemos que tener presente que el mundo era muy distinto, tal como ya se señaló antes. Las guerras eran más habituales que en la actualidad, y los griegos a menudo se encontraban peleando con otros pueblos extranjeros, así como entre ellos mismos por conflictos de poder, territorio y demás. En un mundo en el cual la guerra era muy habitual, la gente estaba más acostumbrada a la idea de la muerte que nosotros, pues tenía una presencia constante tanto entre ellos tanto por los propios conflictos bélicos como desastres naturales y enfermedades que salvo en ocasiones especiales no suelen causar daños considerables en la actualidad.

Ya que la muerte era algo común y podía llegar desde cualquier parte, la gente tenía formas "predilectas" para morir que eran más deseables que otras. En la actualidad, si se le preguntara a distintas personas cómo les gustaría morir lo más probable es que la mayoría contesten que quieren morir de vejez y con calma. Para los griegos aquella sería una de las muertes menos apreciadas o codiciadas entre la gente, pues ellos creían que la mejor forma de morir era adquiriendo honor. Y la mejor forma disponible entonces para adquirir ese honor era por medio de las batallas.

Si bien hoy día tenemos libros y textos en los cuales se exhorta a la gente a vivir una vida pacífica y poner fin a las guerras para siempre, en la antigüedad la guerra era más que sólo un conflicto, era el oficio y la vida de miles de hombres. Por lo tanto, resulta natural que entonces los textos hablaran de las hazañas de héroes y personajes poderosos que doblegaban a las bestias y aniquilaban a sus enemigos para adquirir un honor y estatus cada vez mayor, lo cual los convertía en los modelos a seguir para el resto de los ciudadanos.

Uno de los textos bélicos de la antigüedad en los que más se aprecia esto es en la Ilíada de Homero, un poema épico que aún hoy en día sigue teniendo un gran impacto entre aquellos que tienen la oportunidad de leerlo en su totalidad. En él, hombres y dioses se enfrentan por el control de la ciudad amurallada de Troya, lugar donde se lleva a cabo la acción. Entre todos los héroes participantes en el conflicto resalta Aquiles con los aqueos, el mejor guerrero del mundo y quien es capaz de terminar con las vidas de sus enemigos sin mostrar clemencia alguna. Los troyanos por su parte tenían a Héctor, el mejor de sus soldados, príncipe de la ciudad, amante de la paz y domador de caballos; quien no se queda muy por detrás de Aquiles en cuanto a méritos heroicos. En la Ilíada los héroes son los protagonistas, seres tan poderosos que acaban con cualquier enemigo que les planta cara y con otros héroes incluso, una situación que se repite constantemente a lo largo de la obra.

Antes de seguir hablando sobre el poema, vale la pena recalcar algunos puntos más sobre la visión griega alrededor de la muerte. Una de las razones por las cuales la muerte por vejez parecía tan despreciable se debía principalmente al daño que el cuerpo acumulaba para entonces por el paso de los años: la pérdida irremediable de la juventud, la belleza y el vigor. Muchos héroes griegos se nos retratan como jóvenes hermosos, astutos y con capacidades en muchas ocasiones sobrehumanas porque representan el punto máximo de esplendor que alcanza el cuerpo humano, un estado deseable y envidiable que servía como elperfecto ejemplo de aquello a lo que se debía aspirar a conseguir.

En la Ilíada los personajes (salvo por algunas excepciones como Príamo, sacerdotes y algunos reyes) se encuentran en este punto máximo de esplendor, lo cual en parte los ayuda a superar al resto de los soldados en el campo de batalla. La idea griega de una muerte honorable, junto a la concepción del cuerpo perfecto y hermoso, hacía que para muchos de estos personajes la muerte fuera aquello que podían llegar a anhelar más que nada. La razón se debe a que, con la muerte, el proceso del envejecimiento se detiene y de esta forma el cuerpo no pierde aquello que lo vuelve tan especial y singular. La quema tradicional de los cadáveres también es una forma de asegurar que el alma del difunto pueda descender al Hades en este estado, tal y como aparecen después los fantasmas de varios personajes de la Ilíada en otra obra de Homero, la Odisea.

Sin embargo, pese a que la muerte en batalla proporciona el máximo honor y a su vez es una forma de mantener la perfección del cuerpo de una forma eterna, nos encontramos con que en ocasiones ésta resulta pavorosa o con una imagen tremendamente negativa para otros personajes. Aquiles llora la muerte de Patroclo por haber perdido a su compañero inseparable en lugar de alegrarse de que muriera con honor, los troyanos huyen de Aquiles en lugar de enfrentarlo cuando éste regresa al combate, el propio Patroclo se lamenta de tener que abandonar su cuerpo al morir e incluso Héctor huye de Aquiles cuando el aqueo lo persigue dando tres vueltas alrededor de Troya.

¿Por qué una buena muerte ocasionaría reacciones como éstas? Primero que nada hay que recordar que si bien los griegos pueden haber vivido en un mundo distinto y tener una concepción diferente de él a la nuestra, seguían siendo seres humanos. Hombres con sueños, alegrías, penas y miedos; y el miedo a la muerte, a aquellos que está más allá y que nos hace terminar con nuestras efímeras vidas es algo que ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad -no por nada los peores castigos que un hombre puede recibir suelen ser una forma de terminar con la vida-.

Porque si bien la muerte representa la conservación del honor y la belleza, también le pone un fin absoluto y contundente a la existencia, y ésto es algo que inquieta tanto al que sabe que va a morir como a quien no lo hizo y ahora debe vivir con ello; como Aquiles tras perder a Patroclio y saber que nunca volverá a estar con él, ni siquiera después de la muerte, pues las almas perdían su memoria. En el caso de Héctor, significaría perder la oportunidad de seguir disfrutando la vida como príncipe troyano y abandonar a su esposa e hijo antes de haber podido verlo convertirse en hombre.

Pese al inminente temor que se enfrenta ante la incertidumbre de la muerte, hay personajes que de todos modos la enfrentan con valor. Una vez que Héctor deja de huir y tras darse cuenta de que los dioses han decidido que debe morir, en lugar de lamentarse por su inminente final da un último discurso en el cual manifiesta su deseo de alcanzar la mayor gloria posible en combate. Aquella actitud valiente (no presente en todos los personajes pues Paris huye de Menelaro por ejemplo) representa fialmente el triunfo supremo de la muerte honorable frente al miedo a ésta. Héctor vivió luchando gran parte de su vida y la termina enfrentando al mejor guerrero de la historia en un acto que, tal y como él mismo lo describe, dará "algo de lo cual los hombres venideros hablarán por generaciones". Porque al final logra ser inmortal pese a haber sido muerto por la espada de Aquiles. Inmortalidad producto de la valentía ante la muerte por la que hoy, tres mil años después, todavía es conocido por el mundo entero.

viernes, 31 de julio de 2015

Último día

Ha pasado un tanto de tiempo desde la última vez que escribí aquí, y si acaso hay alguien que tiene cierto seguimiento del blog entonces deberá de saber a qué se debió esta nueva ausencia. Así es, lo mismo que las dos veces anteriores. Probablemente el ser tan desorganizado para hacer esto esté hablando mal de mí, pero ya no puedo hacer nada para arreglarlo así que no tiene mucho caso que me detenga demasiado.

Desde la última vez que escribí en el blog para hablar sobre el Rabinal Achí han pasado un montón de cosas, e intentaré escribir lo que creo fue lo más relevante simplemente para que puedan tener un poco de irrelevancia de mi parte. Ahora una lista muy mal hecha:


-Terminé mi segundo semestre/primer año de Universidad. Fue un año tal vez un poco pesado (toda la vida me habían dicho que la única etapa escolar que era realmente difícil era la Universidad, y ahora veo el por qué) pero tampoco me quebré tanto la cabeza como pensé que lo haría antes de iniciar la licenciatura. En dos semanas mis vacaciones llegarán a su fin y volveré a clases, y esta vez lo único que me preocupa demasiado es que mi horario está muy mal hecho gracias a que me re-inscribí mucho más tarde de lo que debí haber hecho.


-Creo que llegué a mencionarlo antes, pero por si no lo hice entonces lo hago de una vez. Me gustan los dinosaurios. Pese a que o no había nacido o era muy joven para ver alguna de las películas de la trilogía de Jurassic Park en el cine, tuve mi primera oportunidad cuando salió la primera parte en la televisión. Pese a que me dio miedo en su momento, ya era un "dinomaniaco" así que rápidamente me enamoré de la franquicia (sí, me gustan todas las películas incluyendo la -a mi parecer mal llamada- infame tercera película). Desde que aprendí a usar el internet apropiadamente estuve esperando una cuarta entrega de la serie, así que cuando me enteré de que saldría en cines luego de diez años de espera supe que tenía que verla, y lo hice.

¿Mi opinión? Tal vez -y sólo tal vez- Jurassic World no es tan memorable como la película original, pero es la mejor de las secuelas y creo que fue incluso mejor de lo que esperaba (lo cual ya era mucho). Además ya anunciaron que habrá una quinta película en el 2018, así que por esa parte soy feliz como lombriz.


-Tuve mi primer trabajo de verdad. Cuando era niño trabajaba junto a mi papá y hermano mayor en un mercado los domingos de cada semana, pero no sé si puedo considerarlo un trabajo de verdad pues lo que hacía era solo ir de un puesto a otro pidiendo cosas o dando recados entre los empleados. Se parece mucho a lo que tuve que hacer durante las semanas que estuve trabajando en mis vacaciones, pero por alguna razón lo sentí como algo mucho más maduro o grande. No sé si sea simplemente que es la primera vez que atiendo realmente a clientes en mi vida o que sólo me siento más grande, pero me sentí como un trabajador aunque mi papel fuera pequeño y a opinión de mi hermano mayor "el sueño de los huevones".

Cuando empezaron las vacaciones no tenía idea siquiera de que fuera a trabajar, y honestamente la idea tampoco me parecía muy agradable pues prefería quedarme encerrado en casa jugando videojuegos o haciendo cualquier otra cosa. Sin embargo, me gustó trabajar. El sentir que por primera vez estás haciendo algo que realmente es útil y sirve para algo, además del recibir una paga por hacerlo, hizo que me sintiera impulsado a continuar trabajando hasta hoy, el que fue mi último día laboral. Fue una muy grata experiencia, y volvería a hacerlo.


-También por primera vez en mi vida, me enseñaron un poco a manejar. Sí, sé que a mi edad ya se esperaba que supiera manejar desde hace cinco años y me volara el coche de mis papás para ir a antros y beber alcohol mientras fumo al mismo tiempo, pero no ha sido así. Primero, porque en mi casa no hay vehículo y segundo porque ninguna de esas cosas me ha llamado nunca la atención. Soy un caso especial probablemente. Pero regresando al tema, mi hermana se ofreció a enseñarme a manejar con su propio vehículo así que aproveché la oportunidad para aprender los fundamentos básicos. No choqué y hasta creo que no lo hice tan mal, así que eso es un buen punto para inflar mi ego y confianza.


-Casi al inicio de mis vacaciones pude conseguir el último libro de Arturo Pérez-Reverte, Hombres buenos. Conocí la obra de esta autor español primero hace años cuando tuve la oportunidad de leer un poco de su libro Cabo Trafalgar, y desde entonces prácticamente me había olvidado de él. Lo re-descubrí cuando me percaté de que en la biblioteca de mi facultad se encontraban muchos de sus libros incluyendo Cabo Trafalgar, así que durante los ratos que tenía libres en los lunes fui a la biblioteca para acabar de leer el libro, tras lo cual seguí con El Asedio, el más extenso de sus libros disponibles en las instalaciones. No terminé de leerlo, y con el comienzo de las vacaciones y mi posterior viaje fuera de la ciudad no podré reanudar la lectura hasta que vuelva a la Universidad.

Tal como dije unas líneas más arriba, "Casi al inicio de mis vacaciones pude conseguir el último libro" pues lo encontré en exhibición dentro de un súper mercado mientras buscaba material nuevo de lectura. Al inicio no me convencía demasiado pues no terminaba de llamarme la atención, pero opté por llevármelo ya que parecía ser lo mejor disponible y por mi relativa familiaridad con el estilo de Pérez-Reverte. Y qué bueno que lo hice, porque el libro fue una muy grata sorpresa. La trama no parecía muy interesante pero terminó siendo dinámica e inesperada, los personajes están bien definidos y los diálogos son realmente entretenidos y causan una propia reflexión (por lo menos en mi caso). En resumen: léanlo si pueden, realmente vale mucho la pena.


-Lo último pero no menos importante, aunque quizá igual de irrelevante. Escribí un cuento. Es respetablemente más largo que la minificción que previamente publiqué en este mismo blog, pero también es corto y apenas supera las cuatro páginas. A diferencia de mi texto anterior, éste sí tiene un título el cual es Vacío. Es un muy pequeño cuento de terror que escribí una noche que no me sentía muy bien por razones que pasaré de explicar, pero ahora que lo veo con calma en serio estoy muy feliz con el resultado. Obviamente está muy lejos de ser una obra maestra, pero creo que fácilmente es una de las mejores cosas que he escrito hasta ahora.

Ahora mi mayor preocupación con respecto a Vacío es que no tengo idea de qué hacer con él. Había pensado en subirlo al blog al igual que con la minificción, pero la idea no termina de convencerme porque creo recordar que alguna vez escuché que cuando subes un texto a internet pierdes todos los derechos sobre él y no quiero que ése sea el caso con Vacío. Otra opción que consideré y que creo es más plausible es buscar que lo publiquen aunque sea en una pequeña revista electrónica sobre literatura, de las cuales ya conozco dos. La última opción es que simplemente guarde Vacío por tiempo indefinido hasta que pueda publicarlo algún día, quizá en una pequeña antología de cuentos, quién sabe.

Y bueno, creo que eso es todo lo que tenía y quería escribir. Me habría gustado hacer una reseña más extensa y personal de Jurassic World porque en serio me gustó muchísimo la película, pero eso habría quedado mejor cuando se estrenó en cines y no ahora, casi dos meses después.Sé que ya lo dije antes y varias veces, pero una vez más intentaré recuperar el ritmo con el blog para que no caiga en el olvido definitivo y absoluto. Si todo sale bien, entonces la próxima semana subiré la primera entrada de agosto y continuaré con un ritmo constante hasta que me muera o se me olvide definitivamente que existe. Espero que sea la primera.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Podcast #01: Rabinal Achí

En esta ocasión quiero compartir el que fue mi examen final para la materia de Literatura Mexicana II, un podcast en el que intento tocar algunos temas del texto maya Rabinal Achí, un texto tan importante que fue declarado Obra Maestra de la tradición Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO en el año 2005. Es un texto tan complejo y lleno de tantos simbolismos que en este podcast no puedo llegar a tocar todos los temas, por lo cual los invito a que lean por su propia cuenta el Rabinal Achí (pueden buscarlo en Google si es que no quieren tener que comprarlo) para que puedan apreciar esta interesante historia prehispánica; la cual incluso se mantuvo libre de contaminación por la cultura occidental por lo que es un texto ideal para conocer más a detalle algunas de las costumbres y el mundo maya antiguo.


viernes, 15 de mayo de 2015

Horacio y la poesía

En esta ocasión, y pese a que en la entrada anterior dije que consideraría escribir todavía acerca de cómics, preferí continuar con la tercera y última parte del "Ciclo de la Poesía" para variar un poco entre los temas que llego a tocar en este blog.

Horacio es el autor de la Epístola a los Pisones, mejor conocida ahora como Arte poética. Parte de lo que vuelve tan especial a esta obra es que, a diferencia de Platón y Aristóteles, Horacio era un poeta de forma que es capaz de hablar acerca de la poesía de una forma distinta y ofrecer a la vez su visión sobre ésta a través de los ojos de alguien que se dedica a ella casi a tiempo completo.

Una de las cosas más importantes que menciona Horacio en su obra es la analogía a la cual él da el nombre de “ut pictura poesis” traducido como “la pintura como la poesía”. Horacio dice que la poesía es, como dice el título, como la pintura. Así como hay pinturas que son sencillas a la vista y fáciles de comprender también hay poesía que resulta igual, lo mismo con aquellos que pueden resultar muy complejos y que requieren de un análisis y reflexión para ser capaz de entenderlos y comprenderlos en su totalidad. Horacio cree que ambas formas de la poesía tienen todas las características necesarias para poder ser apreciadas, pero que a la vez tienen un público distinto que encuentra el deleite ya sea en lo ordinario y evidente (que gusta más si se ve de cerca) o en aquello que requiere de la total atención para ser entendido (gusta si se observa de lejos).

En cuanto a la función de la poesía, Horacio sostiene que la poética tiene que estar encargada de crear un texto que resulte estético y por el cuál haya un interés por darle una forma y un estilo que sirva a su vez para crear algo que se considere bello, pues los poetas deben expresar el contenido de sus obras, todo a través de una forma estética. Y aquí entra otro punto muy importante para Horacio: el hecho de que la poesía debe “mezclar lo útil con lo dulce” además de “instruir deleitando”. Con lo anterior el poeta se refiere a que la poesía tiene que guardar un contenido que resulte fácil y placentero para el lector, pero que a la vez tiene que tener una utilidad real para él para que no se caiga simplemente en el ocio al momento de disfrutar de la poesía. Para poder llegar a esto, Horacio cree que se deben seguir los mismos principios que tenía Aristóteles: el uso de cosas y situaciones verosímiles (además resulten de agrado para el público) para de esta forma poder dar un mensaje y utilidad que llegue a ser más impactante al formar parte del gusto del público.

Para finalizar, cabe señalar que para Horacio la poesía tiene que tener tres cosas cruciales: la mimesis, la verosimilitud y el decoro. La mimesis es el impacto que tiene el poema sobre el lector, el cual debe ser suficiente como para generarle una emoción que sería incapaz de alcanzar por otros medios como la lógica. La verosimilitud (también llamada Deus ex machina o el Poder de Dios) tiene su base a partir del decoro. Se debe ser verosímil porque es lo más apropiado o prudente y no resulta irreal con lo que se está contando. Por lo tanto, la verosimilitud implica lo decoroso, que a la vez es lo más apropiado.

sábado, 18 de abril de 2015

Aristóteles y la poesía

En esta ocasión, continuando con la segunda parte del "Ciclo de la Poesía", me dedicaré a hablar un poco sobre Aristóteles, otro de los grandes filósofos de la antigüedad y quien empezó a ver a la poesía desde una perspectiva distinta a la que había mantenido Platón.

Aristóteles, pese a ser él mismo un alumno de Platón, ya no veía a la poesía como algo negativo, sino como una forma de expresión literaria y como algo necesario, debido a que la poesía es un arte y el arte implica que debía tenerse técnica, lo cual a su vez llevaba a que el artista debía de poseer los conocimientos suficientes como para poder hablar del tema con fluidez y además ser capaz de darle un aspecto estético. Aristóteles también se diferencia de Platón en que estaba a favor de las pasiones que era capaz de generar la poesía, pues él decía que cuando el arte es capaz de infundir emociones en su espectador a través del diálogo entonces eso significaba que era una auténtica muestra de arte. Es esta capacidad de generar un impacto emocional grande sobre la gente lo que hace que Aristóteles vea a la poesía como algo útil.

Para Aristóteles la poesía también era un arte imitativo pues intentaba recrear o reproducir algo que existía o había existido, además de que consideraba que la imitación era necesaria pues al ser capaz de reproducir la realidad (o lo que se pensaba que era la realidad) de una forma perfecta entonces lo convertía en algo bello.

Aristóteles también consideraba que la poesía debía ser creíble, probable o necesaria; e incluso señala que “es mejor una imposibilidad verosímil que una posibilidad inverosímil”. Esto puede notarse por ejemplo en la tragedia Edipo, en la cual la desgracia es necesaria para que sea realista. Entre los puntos más importantes que debía poseer la historia para Platón, destacan principalmente:

1.     Carácter: Son las cualidades que definen al personaje. El carácter siempre es fijo y estable, además de que es una parte permanente del personaje y está definido por las acciones que éste lleva a cabo.
2.     Trama: Es la forma en que los acontecimientos se dan. Debe tener un orden lógico, causal y temporal. También debe ser capaz de derivar en la catarsis. A su vez, entre los elementos de la trama debe haber:
2.1- Peripecia: La acción que cambia el rumbo de los acontecimientos.
2.2- Anagnórisis: Es la revelación de la verdad, cuando se pasa de la verdad al conocimiento de lo que se da.
2.3- Pathos: Ocurre cuando los sentimientos afectan al juicio de los personajes. Es el desencadenante de la tragedia y el sufrimiento. Es durante este momento que tiene lugar la catarsis.
2.4- Melopeya: Es el uso de la música y del canto (coro) durante la recitación del poema, ya sea en verso o en prosa.
2.5- Espectáculo: La puesta en escena; cuando los acontecimientos de la tragedia son representados por actores para volverla más vívida.
2.6- Pensamiento: Se manifiesta a través de los personajes cuando éstos hablan.
2.7- Uso del lenguaje: Este debe ser apropiado para tener sentido dentro de los acontecimientos y a la vez ser capaz de generar una emoción entre los espectadores.

La catarsis es el momento cumbre de la obra, aquel en el cual debe sentirse empatía con el personaje al verse la situación por la que está pasando en la tragedia. Aristóteles dice que la catarsis no está bien ejecutada hasta que el espectador es llevado al extremo de las emociones y tiene una reflexión como consecuencia de esto.

Para Aristóteles la poesía está íntimamente relacionada con lo que es humano, esto debido a que al ser una forma de representar aquello que es a la vez creíble y una imagen de la realidad en la que se vive puede llegar a ser capaz de generar emociones entre la gente, lo cual por sí solo le otorga un enorme poder emocional. Pero es el hecho de que puede llegar directamente a las personas lo que la relaciona con lo que significa ser humano, pues para conseguir esto se requiere de una gran sensibilidad, y esto por sí solo es difícil hallarlo.

sábado, 14 de febrero de 2015

Platón y la poesía

Esta semana durante una clase en la Universidad, analizamos los escritos de Ion y el Libro X de La República los cuales fueron escritos por Platón; y en los cuales el filósofo griego exponía su punto de vista sobre lo que él consideraba era una sociedad perfecta. Pero antes de entrar de lleno al tema, creo que es conveniente dar un poco de historia de trasfondo.

En la Antigua Grecia, los jóvenes que eran enviados a las escuelas eran educados a través de la poesía, esto porque se tenía la idea de que los principales valores que debían aprender se manifestaban en los escritos a través de las narraciones de mitos, héroes y la visión de los poetas. Y Platón estaba completamente en contra de esto.

Platón rechazaba el concepto del mito y creía de tenía que ser desterrado del pensamiento griego, pero curiosamente también se valía de él como un elemento didáctico para explicar lo que enseñaba. Platón también creía que la inspiración poética (aquella que se daba gracias a la intervención de las musas) junto a la adivinación y la mística eran las únicas formas de obtener el conocimiento verdadero de las cosas, pero que éste era efímero y desaparecía casi de inmediato. Además, el poeta era visto como una especie de loco que sufría un arrebato "deseable".

Por lo tanto, Platón creía que la educación debía de ser impartida por los filósofos pues ellos eran los más indicados para conducir a los jóvenes por el camino del "auténtico" conocimiento y los incitaba a pensar y reflexionar en lugar de causar que la mente vagara como lo hacía con la poesía. Tanto Ion como el Libro X de La República presentan ideas similares acerca de la poesía y los poetas, solo que el primero es menos agresivo que el segundo.

En Ion Platón dice que la poesía es inspiración divina, pero también representa la ausencia del conocimiento verdadero así como una falta total de técnica y una manía para la mente. A su vez, Platón afirma que si bien los poetas son mediadores del hombre con lo divino, también son unos ignorantes.

En el Libro X Platón hace una metáfora bastante interesante para representar su opinión con la poesía y los poetas, la "Metáfora de las Camas": Platón dice que hay una cama que es ideal y perfecta, la Cama de Dios. Es la imagen de esta cama ideal (que se encuentra a su vez en el mundo de las ideas) la que los artistas utilizan para hacer una copia fiel y que sirva para lo mismo aunque pierda su estado divino, y esa es la Cama del artesano. Finalmente se encuentra la Cama del poeta o pintor, la cual es solo un artífice y que a su vez es una copia -mal hecha, a parte de todo- de la Cama del artesano.

Como si esto no fuera suficiente para mostrar su repudio total hacia esta literatura, Platón nos presenta también los puntos más importantes contra la poesía:

1- La poesía es solo un falso conocimiento
2- La poesía es irracional
3- La poesía es inútil.

Platón se apegaría a sus ideales incansablemente, y su visión acerca de la poesía no cambiaría sino hasta la llegada de Aristóteles. Para concluir solo diré que, irónicamente, Platón era un ferviente admirador de Homero. 

lunes, 2 de febrero de 2015

Minificción sin nombre

Empezando la semana con una nota. ¿Alguien más vio el Super Bowl el día de ayer? Nunca he sido un fanático extremo de la NFL, pero ése sin duda alguna ha sido uno de los mejores partidos que he visto en mi vida. Y tanto la recepción de 33 yardas de Seattle como la intercepción de los Patriotas en el mismo minuto fueron, en mi opinión uno de los finales más dramáticos que ha habido... pero no me dedicaré a hablar solo de esto.

A diferencia del depresivo post que precedió a éste, hoy quiero compartir con ustedes la última cosa semi-seria que escribí, en este caso, una minificción que presenté como trabajo final para el semestre anterior en la escuela. Es muy mala, pero no pierdo nada por ponerla aquí.

"El aire era tan frío que el rostro le dolía, e incluso las tibias gotas de sudor que caían por su frente empezaban a congelarse antes de chocar contra el suelo de piedra. La calle estaba iluminada por pequeños faroles que le permitían ver como su aliento se elevaba lentamente hacia el cielo cada vez que respiraba. En su pecho, el corazón latía con tanta fuerza que resultaba casi doloroso e incluso podía escuchar como la sangre corría por sus oídos, viajando a través de todo su cuerpo y llenándolo de adrenalina.

No se podía escuchar ningún ruido salvo por los cantos de los insectos y el levísimo eco que producían sus pisadas, cansadas pero firmes, al caminar por la acera. Su mente estaba cubierta por una neblina tan espesa que lo hacía sentirse como si nada de lo que estuviera pasando ocurría realmente.

Él no se encontraba caminando solo por la calle casi a media noche, ni sentía que su cuerpo comenzaba a calentarse conforme avanzaba hasta que fue casi como si tuviera fiebre. Tampoco era real el reflejo que despedía la luz de una lámpara al chocar contra el frío acero que se encontraba oculto en el bolsillo derecho de su chaqueta, porque él no lo había abierto para comprobar que el objeto seguía ahí. Mucho menos real era el hecho de que giraba la cabeza constantemente hacia todos lados, temiendo que alguien pudiera verlo.

Cuando llegó a la casa, las luces estaban encendidas y se veían las siluetas de las personas que caminaban del otro lado. Se detuvo detrás de la puerta y pudo escuchar las voces y las risas, el sonido que producían los cubiertos al chocar contra los platos de porcelana. Fue entonces cuando comenzó a temblar, cuando el cosquilleo en su espalda bajó desde la nuca hasta recorrer toda su espina dorsal. Metió su mano en el bolsillo derecho de la vieja chaqueta y sus dedos recorrieron la dura superficie del metal, tan frío que quemaba. Nada de eso estaba pasando; pero sin embargo, ocurría."

martes, 13 de enero de 2015

Review: Ciclo El Legado

En Diciembre del año 2006, 20th Century Fox llevó a los cines Eragon; en ese entonces la primera parte de una trilogía de libros de fantasía escrita por Christopher Paolini, un escritor estadounidense. Debido a que a mí siempre me gustó la fantasía (y más si incluía dragones) la película me llamó bastante la atención y no pasó mucho para que fuera a verla con mi familia. Cuando la función acabó me había llevado una impresión bastante buena de la serie, así que cuando un día vi el libro en un negocio pequeño le pedí a mis padres que me lo compraran. Eragon fue el primer libro largo que leí, y desde entonces hasta la fecha mi gusto por los libros voluminosos continúa.

En ese entonces me parecía que era la mejor historia que había leído y la saga rápidamente se convirtió en una de mis favoritas. Hoy, casi nueve años después, puedo decir que la serie me sigue gustando bastante... aunque ya no me parece una obra maestra como antes.


La historia de la saga de El Legado es como muchas de las historias clásicas del viaje del héroe: Eragon es un joven de quince años que vive junto a su tío Garrow y su primo Roran en el pequeño pueblo de Carvahall, el cual se encuentra dentro del Imperio; una extensa zona gobernada por el tiránico rey Galbatorix. Un día mientras se encuentra cazando en el bosque, Eragon encuentra una misteriosa piedra azul que resulta ser un huevo de dragón, del cual nace una dragona de color azul a la que llama Saphira; nombre que le sugirió un viejo llamado Brom.

Con esto Eragon descubre que es el último Jinete de dragón libre, una antigua orden que mantenía la paz en el reino hasta que Galbatorix los derrocó y exterminó. Ahora, Eragon se embarca en una aventura épica para liberar a la tierra de Alagaesia de Galbatorix junto a la ayuda de diversos personajes de diferentes razas.

Ésta es de la clase de libros en los cuales desde que comienzas a leerlos sabes que el héroe ganará al final, pero tienes la intriga por ver cómo lo conseguirá y esa es razón suficiente para seguir leyendo. Claro que la historia tiene una buena dosis de acción, drama, romance y fantasía suficiente como para enganchar al lector y animarlo a llegar hasta el último libro. Entre los puntos positivos de la saga, destacaría:

-Personajes interesantes y reales, quizá un poco estereotipados por momentos pero que aún así son únicos y por los cuales llega a sentirse aprecio y comprensión.
-La lógica de la magia y sus reglas están bastante explicadas, de forma que resulta simple entender cómo es que funciona en este mundo.
-Secuencias de acción intensas y vívidas, además de que no se quedan muy estancadas y tienen una fluidez que ayuda a atrapar al lector.
-Aunque un poco predecible como dije, la historia es interesante y no carece de elementos entretenidos y enseñanzas morales que complementan bastante bien lo que se narra.

Por otro lado, entre los aspectos negativos que pude encontrar en los libros están:

-Las descripciones son muy detalladas, pero hay ocasiones en las que son llevadas al extremo y acaban ocupando demasiado espacio.
-En algunos momentos lo que se lee puede volverse un poco tedioso porque está la sensación de que las cosas no avanzan con fluidez o que resultan ser irrelevantes para la historia, de forma que solo ocupan espacio que podría emplearse en algo que resulte más atractivo.
-Como también mencioné antes: estereotipos. Los personajes son o muy buenos o muy malos.

De izquierda a derecha: Saphira, Espina, Glaedr y Fírnen

En resumen: El Legado es una serie entretenida y que puede ser ideal como lectura de ocio y para matar el tiempo, aunque quizá aquellos que estén acostumbrados a literatura más madura la encuentren menos interesante o aburrida. Ciertamente no es una saga perfecta y tiene varios elementos que parecen salidos de Star Wars o El Señor de los Anillos, pero en lo personal se mantiene todavía como una de mis favoritas gracias a todos sus elementos y porque fue la obra definitiva que me hizo meterme a la literatura de lleno y querer dedicarme a ella.